Un apoyo bíblico...
Por Samuel SantiestebanLa Biblia nos habla sobre el significado tan profundo que tiene el corazón. Por todos sus libros podemos observar cuantas referencias existen a este órgano de músculos, sangre e increibles impulsos eléctricos. Sin embargo, la Palabra de Dios se refiere como el mismo centro de nuestros más profundos sentimientos buenos y malos. El meollo de nuestro más sublime gozo y de nuestras más terribles heridas, está allí, precisamente en el corazón.
Las palabras corazón y corazones aparecen más de 850 veces en las escrituras y no por tales cifras habremos de hacer teología; pero si por estos y tanto otros versículos preciosos claros y profundos, sobre el corazón:
Algunos textos claves para esta sección
Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre; porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho. (Génesis 8:21)
Aprende pues, hoy, y reflexiona en tu corazón que Jehová es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra, y no hay otro. (Deuteronomio 4:39)
... y digas en tu corazón: Mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza. (Deuteronomio 8:17)
Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí. (Salmo 51:10)
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. (Proverbios 3:5) Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. (Mateo 6:21)
El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca. (Lucas 6:45)
Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. (Mateo 22:3)
Una previa motivación
De tal manera, que esta sección, “De corazón a corazón”, serán una serie de reflexiones que nos permitirán dar una mirada más profunda a nuestro ser interior y a los sentimientos más escondidos que se albergan en nosotros. Estaré más comprometido con Dios y con ustedes también para abrirles mi corazón a través de estos escritos y seré lo más transparente que pueda ser, a travéz de este medio.
Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, con el único propósito de que le amen con el corazón. Jesucristo se hizo carne y nos amó con un corazón divino y humano derramando hasta su última gota de su sangre por usted y por mí.
De manera que por medio de él los corazones humanos sean sanados. EL entregó los sentimientos más divinos del corazón de Dios. Cuando junto a la cruz exclamó al Padre en los cielos, (ante toda aquella infame de hombres impíos que lo crucificaban y por quienes él mismo moría) las más excelsas y únicas palabras que sólo pueden proceder del corazón de Dios: "Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen".
Jesús nos entregó su corazón y así manifestó el más alto grado del amor de Dios. Deseando que los hombres abran también sus corazones a su gracia inmerecida. No teniendo religión sino relación y en fin de cuentas que esto sea algo, de todo corazón.
Hemos de intentarlo. Dios nos ha dado corazones y hemos de estar dispuesto a dejar que su Santo Espirtu trabaje, moldee y escudriñe día tras día nuestros complejos y profundos sentimientos para que podamos acercarnos de alguna manera al corazón de Dios.
Dios quiera, que en este intento de corazón a corazón, lo hagamos usted y yo juntos, tal vez.
Amén.