Soneto a Cristo Crucificado

No me mueve, mi Dios, para quererte,
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor: muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme el ver tu cuerpo tan herido,
mueveme tus afrentas y tu muerte

Múeveme en fin tu amor, de tal manera
que aunque no hubiera cielo yo te amara
y aunque no hubiera infierno te temiera.

No tienes que me dar porque te quiera,
porque aunque lo que espero no esperara
lo mismo que te quiero te quisiera.

Cuando piensas que todo lo que has hecho;
ha sido en vano
Que a pesar de todo tu esfuerzo,
Todo sigue igual

¡NO Desesperes! pues Dios contigo está

Cuando busques un consuelo
y no encuentres solución
Cuando todos te han dado la espalda
y no encuentres un amigo más.

Recuerda que hay alguien
en quien puedes confiar,
Recuerda que hay alguien
que te ayudará

Aún en los momentos difíciles
cuando ya desistiendo estás,
Y no encuentres esa respuesta
que tanto esperas encontrar

El te levantará, El solo te iluminará,
si lo sientes en el corazón,
Dios amandote está

En la vida aún existen motivos para seguir,
Tú puedes encontrar un amigo, que te hará feliz.
JESÚS es el amigo que llena tu corazón
JESÚS es quien colma tu vida de ilusión

Aún en los momentos difíciles,
cuando ya desistiendo estás,
Y no encuentres esa respuesta
que tanto esperas encontrar.

El te levantará, El sólo te iluminará,
si lo sientes en el corazón,
Dios amándote está

Me levanto hoy. Por medio de poderosa fuerza,
la invocación de la Trinidad,
por medio de creer en sus Tres Personas,
por medio de confesar la Unidad,
del Creador de la Creación.

Me levanto hoy.
Por medio de la fuerza,
del nacimiento de Cristo y su bautismo,
por medio de la fuerza de su crucifixión,
y su sepulcro, por medio de la fuerza
de su resurrección y asunción.

Por medio de la fuerza de su descenso,
para juzgar el mal.

Me levanto hoy,
Por medio de la fuerza de Dios,
que me conduce. Poder de Dios que me sostiene.
Sabiduría de Dios que me guía.
Mirada de Dios que me vigila,
oído de Dios que me escucha,
palabra de Dios que habla por mí.

Mano de Dios que me guarda,
sendero de Dios tendido frente a mí,
escudo de Dios que me protege,
legiones de Dios para salvarme,
de trampas del demonio,
de tentaciones de vicios,
de cualquiera que me desee mal,
lejanos y cercanos,
solos o en multitud.

Yo invoco en éste día,
todos estos poderes entre mí
y el malvado, contra despiadados poderes,
que se opongan a mi cuerpo y alma.
Contra conjuros de falsos profetas,
contra las negras leyes de los paganos,
contra las falsas leyes de los herejes,
contra obras y fetiches de idolatría,
contra encantamientos de brujas,
forjas y hechiceros,
contra cualquier conocimiento
corruptor de cuerpo y alma.

Cristo conmigo. Cristo frente a mí
Cristo tras de mí, Cristo en mí.
Cristo a mi diestra, Cristo a mi siniestra,
Cristo al descansar, Cristo al levantar,
Cristo en el corazón de cada hombre
que piense en mí, Cristo en la boca de todos,
los que hablen de mí,
Cristo en cada ojo que me mira,
Cristo en cada oído que me escucha.

Me levanto hoy, por medio de poderosa fuerza,
la invocación de la Trinidad. Por medio de creer,
en sus Tres Personas. Por medio de confesar,
la Unidad, del Creador de la Creación.

Amén.

Señor,

Haz de mí un instrumento de tu paz
Que ahí donde haya odio, ponga yo amor,
Que ahí donde haya ofensa, ponga yo perdón,
Que ahí donde haya discórdia, ponga yo armonía,

Que ahí donde haya error, ponga yo verdad,
Que ahí donde haya duda, ponga yo la fé,
Que ahí donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
Que ahí donde haya tinieblas, ponga yo la luz,
Que ahí donde haya tristeza, ponga yo algería.

!Oh Divino Maestro!,

Que no me empeñe tanto en ser consolado,
como en consolar, en ser comprendido,
como en comprender, en ser amado, como en amar,
pues dando es como se recibe,
perdonando se es perdonado
y muriendo se resucita a la vida eterna. Amén


Oración de San Francisco de Asís

Oración de San Patricio

Dios contigo está