Un artículo que desafía dos conceptos distintos: Fe y Religion.

Religión tradicional versus fe genuina

 

Por Samuel Santiesteban

Reitero que los años como "el hijo del pastor" no han venido a ser en vano para llegar a mis propias conclusiones de este gran contraste entre la religion tradicional cristiana y la fe genuina y sencilla.

Por supuesto que no he de referirme en este artículo a las religiones hindúes, mahometanas, afro-americanas u otras porque no han sido mis vivencias, más si puedo emitir algunos criterios de la religión cristiana versus la fe cristiana, en su forma más sincera y verdadera.

 

Creencias

 

La religión cristiana se asienta en las tradiciones de los siglos, en los conceptos sociales, en las categorías de pensamiento que hacen parecer a los hombres los más morales y los más correctos. Se enfocan las creencias en las apariencias externas y muchas veces, no meditan, quienes la practican sobre ¿qué hay por dentro?. Están preocupados por los templos, el campanario, la cruz de afuera, el membrete,  las cuentas bancarias, los instrumentos. Los bancos, su posición, sus asientos, sus esquemas, sus conventos, el pulpito, el piano, las flores, las mesas, los candelabros, los vasos y todo lo externo. Una liturgia planeada, una formas estrictas y controladas.

 

Las personas religiosas, están programadas para los cultos. Las ceremonias son importantes, las juntas de negocio, las opiniones, las ordenanzas, las apariencias, las repeticiones y las denominaciones. Se enfocan tanto en las obras que muchas veces pierden, la comunión de sus almas.

 

….que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. (Mateo 23:27)

¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis el camello! (Mateo 23:24)

En la fe cristiana las creencias se llevan muy dentro, es una sintonía constante con el Salvador. Los hombres de fe genuina, tratan de no vivir tanto de apariencias, de no ser tan religiosos sino que cultivan esa armonía diaria del espíritu de Cristo con su alma.

 

No importan ya tanto  las formas religiosas, los edificios, las liturgias, las ceremonias porque todas estas cosas se llevan dentro y desde allí, es el punto de partida donde con Dios se contacta, con su voz y a veces, con su silencio.

 

Los hombres de fe, en la más sombría de las noches, en la más terrible soledad, en el más apacible silencio, en la más angustiosa desesperación y en el más terrible de sus pecados, escuchan la voz serena y firme de un Dios que les ama, les rescata y les salva, en el más terrible de sus tormentos.

 

Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. (Juan 4:24)

Actitudes

 

En la religión cristiana las actitudes tienen un valor tan importante que unos a otros se miden, muchas veces, su cercanía a Dios por sus comportamientos. De esta forma no pueden tener en cuenta el carácter o el temperamento de la persona sino que lo excluyen, ellos consideran al sereno maduro en la fe,  y al más sanguíneo más ligero.

 

Consideran los religiosos con mucho nivel espiritual, al académico, al hombre de letras, al profesional religioso, al de fama en los medios evangélicos. Las posición de los hombres tienen un significado total de su contacto con el Ser Supremo. Los religiosos no pueden sencillamente mirar el corazón de otros, porque no tienen la visión de Dios para llegar a hacerlo.

...pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón. (1ra de Samuel 16:7)

 

La fe cristiana genuina y verdadera lanza los comportamientos del ser humano, a un segundo plano, y trata de mirar el corazón aún más adentro. Nuestras conductas son trapos de inmundicia que por muy buenas y nobles no pueden ser expuestas a la presencia de Dios, el supremo.

 

Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron

como viento.  (Isaías 64:6)

 

Los hombres de fe sencilla, genuina y más verdadera, reconocen su fragilidad humana, el pecado que en ellos mora, y la impureza de sus meritos y de sus fuerzas. Los hombres de fe genuina son humildes, bajan la cabeza, lloran fácilmente y tratan de arrancarse sus máscaras y sus caretas. Comprenden sus luchas, sus flaquezas y el pecado que les asedia.

...sino que se golpeaba el pecho, diciendo: Dios, sé propicio a mí, pecador. (Lucas 18:13)

 

En la religión cristiana puede hallar personas religiosas que se esfuerzan en sus propias fuerzas. Puede pasar que saluden con alegría al hermano, cuando no es de verdad su sintonia. Pueden cantar cuando quieren llorar y pueden sonreír cuando sólo quieren morder.

 

Los religiosos son personas capaces de creer que en sus apariencias de piedad, y encuentran su justicia en las ceremonias cumplidas.

 

...día de reposo, que pasando Jesús por los sembrados, sus discípulos arrancaban espigas y comían, restregándolas con las manos. (Lucas 6:1)

 

La fe genuina, la fe verdadera, la fe en sintonía con Dios, rompe esquemas de la religión cristiana. Sólo tenemos que experimentar las dos ramas y poder percibir el abismo que sucumbe entre ambas.

 

La fe cristiana hace ver al hombre que no puede hacer nada con sus propias fuerzas y con su propio desafío, con ganas.

 

Nada hay en el verdadero cristiano, que en sus propias fuerzas, lo pueda empujar a un testimonio eficaz, que otros del mundo reclaman. Los hombres de fe reconocen su innata

debilidad, su falta de seguridad en su libre albedrío y su incapacidad en

lo humano para ser dignos ante el Dios supremo, que les reclama.

Los hombres de fe, quieren pegarse a Cristo y a su divina gracia, quieren

alimentarse de él a diario y por ende, que sea Cristo y sólo su gracia,

quien le sostenga en las más rugientes tormentas, que el hombre enfrenta.

 

Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (Filipenses 4:13)

 

¿ Hemos de cultivar la fe o de vagar en la religión cristiana ?